El "Confortatis" de Mozart sonaba bajo detras de esa ventana de reducida pero potente luz.
Dentras de esta, una habitacion oscura, destartalada, con las paredes rojas y el techo blanco, en la cual una figura encorvada en una silla manipulaba algo con unas pinzas sobre una mesa de madera.
-Esta es la ultima. Dijo el extraño personaje mientras terminaba de rellenar la ulitma cabeza de potasio y cerrarla.
El personaje se irguió. Metro ochenta de estatura, vaqueros negros, botas de caña alta, una camiseta blanca y lisa, pelo castaño oscuro desemarañado y rasgos muy afilados, ojos oscuros como la noche.
Cogió sus dos pistolas semiautomaticas con cargadores de veinte balas, su chaqueta larga negra y salio a la calle.
Su banda sonora era el tañir de sus pasos, impacientes por hacer justicia a la violacion y posterior asesinato de una joven unos dias antes por una banda de jovenes desalmados.
Una sonrisa le cruzó la cara, como si ya saboreara la sangre que iba a derramar, sintiendo en lo mas profundo de si que el tambien era injusto sin darles tiempo a explicarse, pero hacia muchos años que habia dejado de considerarse un ser magnanimo, un ser humano.
Se acercaba a la calle, asi que amartilló sus dos pistolas y las volvio a enfundar en su gabardina, no era muy sensato andar con dos pistolas excesivamente grandes por las calles de Nueva Orleans. Mientras caminaba tarareaba "Time is Running out" para hacer el honor a que a mas se acercaba el a ellos, mas corria su tiempo de vida, y el queria pararlo con sus queridas balas caseras. Ahi estaban todos, a 15 metros, casi todos ellos mestizos con pinta de raperos riendo entre ellos, como si fueran inmunes, como si fueran a salir impunes.
-Hey! Vosotros! Gilipollas! ¿Teneis tabaco?- Dijo Gabriel.
-¿Y este jodido gilipollas de que coño va?- dijo uno de ellos mientras sacaba una 9mm.
Acto seguido una bala detonaba en una de las pistolas de Gabriel, el proyectil fue directo al hombro del que habia hablado. Un sonido como de musculo y hueso estallandose le confirmo el blanco. Cuando disparas balas caseras con cabezas de potasio suele suceder que al contacto con el agua de la sangre, una minima carga de potasio explota de una manera bastante violenta, pero ademas quema, no como las balas de mercurio. El segundo sonido que se oyó, antes del grito fue el de un miembro inerte caer al suelo. Gabriel Sonrió.
Alzando la mirada al Cielo dijo:
- Por la justicia- con una sonrisa y un gesto de reverencia.
Disparaba como un loco, como un loco que sabai calibrar cada tiro, cada movimiento, para no matarlos, para dejarlos desangrandose, para que sufrieran por cada empellon dentro del coño de la chica, para que sintieran la angustia, para que pidieran al cielo, o al infierno no sobrevivir de esta noche.
A los cinco minutos el lugar era una piscina de sangre, se oian los gemidos, pero nadie se acercaba, todos dejaban que la justicia fuera tomada por las manos de ese imponente ser, siendo la policia lo suficientemente corrupta como para no ejercer una justicia sobre esos malnacidos.
Gabriel se acercó al que parecia el jefe, el cual estaba gimiendo como un cerdo en el despiazadero, viendo como no tenia brazos, pero la quemadura del potasio hacia que no se desagrara lo suficientemente rapido.
-Venga hijoputa dime porque violasteis a la chica y seré "misericordioso"- dijo Gabriel.
-No quiero seguir vivo, no quiero tu misericordia
-¿Quien dice que vaya a ayudarte a salir de esta noche, ser infecto?Simplemente te meteré una hermosa bala en tu frente, solo si sonries antes de la foto claro está.
-La violamos porque nos apetecia meterle nuestras pollas a esa puta zorra.
-Nein, respuesta incorrecta-dijo pegadole una patada a su muñon derecho con la puntera de la bota- vamos dime porque.
-La violamos porque "ella nos lo dijo" teniamos que metersela porque era una sacerdotisa virgen, y era un peligro para la cabala.
-¿Que cabala?¿Donde se reunen?- dijo acompañando las palabras de otra patada.
- Yo que se tio, solo nos dan un poco de caballo y dinero por nuestros servicios.
- Yo tengo toda la noche para estar hablado aqui, y tu tambien, y no me llames tio, no soy tu tio, no he tenido la desgracia de juntarme con tu puta sangre- dijo con otra patada mas fuerte.
- Vale! Vale! Se reunen en el bosque, cerca del pantano, todas las semanas, los jueves, tio es verdad te lo juro.
- Te creo, escoria, y por haberme sido de utilidad te hare un favor a ti y a tus amigos, aun estando muertos. Arrepientete de tus pecados.
-¿Que?¿Que cojones dices?.
-Hazlo estupido!
-Vale vale me arrepiento.
Gabriel alzó las manos al cielo en una plegaria: Señor te ruego perdones a estos inconscientes, no saben lo que hacen "Ego os absolvo de vos pecatis in nomie pater et fili et spiritu santi". Las ultimas palabras se confundieron con el sonido de un disparo.
miércoles 23 de enero de 2008
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